
Ángel Sanz Padrino
Fui con mi pareja a pasar una noche en Tarifa. En la recepción, el chico nos atendió de una manera muy amable. La habitación estaba dentro de un edificio al que se accedía por un patio común al que le hacía falta una desinfección total, estaba en un estado deplorable, con pintura caída, mal olor y papeles en el suelo con comida para animales en las esquinas. La habitación es exactamente como ves en las fotos, la verdad que bastante arreglado, con su cocina, baño y cama de matrimonio. El problema fue al ir al baño, todo el suelo estaba lleno de pelos y la bañera totalmente sucia. Evidentemente no había ningún testigo de water recién limpio. Comenzamos a mirar todo. Algunos utensilios de cocina estaban sin fregar, sobre todo los cuchillos en los que había restos de fruta, evidentemente no utilizamos nada. La nevera con restos de salsas y bebidas en las bandejas. Respecto a la cama no sabría decir si tenía sábanas limpias aunque sí lo parecía. Al día siguiente, el sábado a las 8:00 de la mañana, unos trabajadores se pusieron a hablar en la ventana hasta las 9:00 de la mañana cuando decidimos irnos. Al comentarles que estábamos intentando dormir me invitaron, entre risas, a quejarme al dueño del hotel como si no fuera a servir de nada. La insonorización del cuarto, al igual que la educación de algunas personas brilla por su ausencia. Conclusión, no creo que vuelva a este lugar. Creo que la limpieza en un hotel debería ser tan esencial como lo es en una cocina.
