Hace un año tuve que trasladarme a Tenerife por motivos laborales, poco después de llegar a la isla, encontré Ikigai Coliving. Lo que comenzó como una solución de alojamiento terminó convirtiéndose en una de las experiencias más bonitas y enriquecedoras que he vivido lejos de casa.
Desde el primer día me encontré con un entorno increíblemente seguro, tranquilo y acogedor. En un momento de cambio y adaptación, llegar a un lugar donde todo transmite calma y bienestar marcó una gran diferencia. Ikigai está ubicado en un rincón privilegiado de Tenerife, rodeado de naturaleza, con unas vistas espectaculares al mar y a la montaña que convierten cualquier momento del día en algo especial.
Como teletrabajadora, encontré todo lo que necesitaba: espacios cómodos, bien preparados y funcionales para trabajar con tranquilidad. Los desayunos con vistas al amanecer sobre las montañas y el mar se convirtieron rápidamente en uno de mis momentos favoritos del día. Y por las noches, siempre terminaba en mi rincón preferido: una hamaca bajo un árbol iluminado con luces cálidas que creaban un momento mágico para mi, perfecta para desconectar y cerrar el día con paz, independientemente de cómo hubiera ido la jornada.
El coliving está cuidado hasta el más mínimo detalle. Las habitaciones son amplias, acogedoras e impecables, con una limpieza excelente y una sensación de confort que te hace sentir realmente en casa. También dispone de espacios para practicar yoga, libros, juegos de mesa y una cocina grande y perfectamente equipada donde nunca falta espacio para organizarte cómodamente.
Pero si hay algo que hace especial este lugar es la calidad humana que se respira en él. Tuve la oportunidad de conocer a personas maravillosas y compartir momentos que hoy siguen siendo grandes recuerdos. Y gran parte de esa energía positiva nace de Leyber, un anfitrión excepcional. Siempre dispuesto a ayudar, resolver cualquier necesidad, recomendar lugares increíbles para descubrir la isla y hacer que cada persona se sienta acogida.
Cuando viajas lejos de tus rutinas, de tu familia y de tus apoyos habituales, encontrar un lugar donde sentirte segura, cómoda y acompañada es una aventura, ya que no es fácil. En Ikigai encontré precisamente eso: un hogar lejos de casa.
Gracias, Leyber, por tu dedicación, por tu compromiso y por crear un espacio tan especial. Me llevo recuerdos maravillosos, mucha paz y estoy muy agradecida. He vuelto en varias ocasiones desde entonces y la sensación siempre es la misma: la de regresar a casa.
Si estás buscando un lugar donde vivir, teletrabajar, conectar con personas increíbles y disfrutar de la esencia más tranquila y auténtica de Tenerife, Ikigai es, sin duda, una elección extraordinaria.